Como el silencio, para que deje de existir, hay que mencionarlo...

jueves, 13 de octubre de 2016

Todos los miércoles al salir de mi clase y a veces después de algún evento "culturoso" que sigue a la clase y a donde regularmente nos invitan con entrada gratis con tal de llenar las butacas del lugar, sigo la misma ruta.  Ya es de noche cuando comienzo el trayecto, y, para sorpresa de muchos es uno de los momentos que mas disfruto, es donde mi mente se deja llevar y solita empieza a crear mundos, personajes, historias, esos veinte o treinta minutos que tengo de soledad, son mi escapatoria, y todavía algunos me preguntan: ¿que tiene de especial conducir? mentes cerradas sin aprecio por los pequeños detalles.

Bueno, como les decía, todos los miércoles, al llegar a mi barrio paso por la misma calle, no importa si voy directo o si tengo que hacer alguna parada en la tienda de la esquina para comprar algunos víveres, es una calle divida por un canal pluvial, al que en secreto siempre he tenido miedo de caer, en esa calle, en la acera derecha, justo en el segundo alto, enfrente del parque, ahí en ese punto especifico, he visto a la misma mujer durante los últimos tres o cuatro (que se yo) miércoles, con la misma ropa, con el mismo peinado, con el mismo maquillaje, a la misma hora y con la misma actitud pintada en el rostro, ¿a donde se dirige o a quien espera esa mujer a esa hora del miércoles? ¿que tiene de especial ese día? Porque he pasado por ahí diferentes días pero a la misma hora y Sara (así la he bautizado) solo esta en ese punto los miércoles a las 10 p.m.

¿Que tienen de especial los miércoles?

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