Como el silencio, para que deje de existir, hay que mencionarlo...

jueves, 13 de octubre de 2016

Ayer me perdí, al menos eso creo que paso, recuerdo a medias que caminaba con la mochila a cuestas, era temprano y sin embargo mis pies gritaban que no podían mas, mire a la orilla del camino un lugar donde descansar, una fuente de agua y una sombra, sonreí.

Me recosté sobre la tierra, así tal cual, sin cobija ni esterilla ni nada que evitara el contacto directo, fue lo mejor que pude haber hecho, el fresco de la tierra relajo mi espalda y ayudo con el dolor de cabeza, cerré mis ojos, algo de luz alcanzaba a pasar la barrera que mis parpados trataban de imponer, trate de seguir la danza de las siluetas y no supe mas de mi.
Supongo que pasaron al menos un par de horas, no lo se, un golpe en mi pierna me despertó, el bastón de un peregrino se tropezó conmigo... Solo era mi marido.

-Despierta ya son las seis, quiero unos huevos para el desayuno.

Simplemente me dedique a disfrutar del recuerdo de ese sueño y durante el resto del día me pregunte, ¿que hubiera pasado si...?

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